Ir al contenido principal

La pintura del siglo XX - hasta 1945

 Introducción

Con el Impresionismo, el siglo XIX superó el realismo pictórico y la objetividad de la pintura. La máquina fotográfica desplazó a la pintura en su cometido de plasmar los momentos más memorables de la historia. Así, los pintores abandonan la objetividad impresionista y se lanzan a pintar bajo una visión muy subjetiva de la realidad. Poco a poco, esta visión dejará de referirse al mundo sensible y aparecerá la pintura no figurativa: la abstracta. Los pintores postimpresionistas fueron los pioneros de las nuevas tendencias pictóricas.

La aceptación por parte del público del arte no figurativo o subjetivo fue escasa. Harían falta años para que se reconociese su valor. Por otro lado, los compradores de arte, la alta burguesía, no se sentía atraída por una pintura que a menudo encerraba una crítica social fuerte o una visión angustiada del mundo.

La ruptura con la pintura clásica

La pintura del siglo XX rompe con los principios de la pintura clásica: luz, color, objetividad, perspectiva, realismo, y busca nuevos cauces de expresión. 

La luz: el Impresionismo.

El color: los Fauves.

La objetividad: el Expresionismo.

La perspectiva: el Cubismo.

La figuración: los abstractos.

Características

La pintura de esta época (primera mitad del siglo XX) no da importancia alguna al tema, hasta el punto de llegar a ser no figurativa en ocasiones. Los pintores buscan más dar sensaciones o provocar sentimientos en el espectador.

Las técnicas y materiales son variadísimos: a parte del óleo se usan pinturas al agua, acrílica, pastel, tierras y otras.

Movimientos

El primitivismo

Recoge la herencia de Gauguin: se trata de una pintura de colores chillones y arbitrarios, a base de trazos casi infantiles. Busca la simplicidad. Un representante significativo del primitivismo, que se acerca con sus cuadros al mundo del subconsciente, es Paul Klee.

El fauvismo

Se inspira también en Gauguin, pero se aparta de él, pues no lo considera real. Sus pintores fundaron en Francia el grupo Les Fauves (Las Fieras). Con ello pretendían cultivar una pintura salvaje, primitiva, que recuerde los impulsos irracionales del ser humano. Matisse, el mejor representante de este grupo, destaca por sus obras por el colorido brillante, plano y arbitrario, de ingenuidad sólo aparente. El mundo es visto como desde la óptica de un extraterrestre. La perspectiva se abandona.

El expresionismo

Los pintores expresionistas, fundamentalmente alemanes, dan en sus cuadros una visión desgarrada de la realidad, coincidiendo con una etapa crítica en Alemania, después de la I Guerra Mundial. En ellos es grande la influencia de Van Gogh. Pionero y gran representante de este movimiento fue Münch. En cuadros como El grito o El baile, pintados con líneas ondulantes y colores muy violentos, expresa la vaciedad y la angustia de la vida.

El cubismo

Su predecesor fue Cézanne, en su afán por reducir la naturaleza a formas geométricas. Picasso lo descubre y sigue su línea: quiere pintar formas duraderas, no impresiones efímeras. En realidad, no pinta, construye cuadros. El primer cuadro cubista es de Picasso: Les demoiselles d’Avignon. En él y en obras posteriores Picasso intenta representar la realidad desde diversos puntos de vista. De algún modo, quiere captar la esencia, la totalidad del objeto, y pintarlo no como se ve, sino como “es” (igual que hicieran los antiguos egipcios). De ahí que represente todas las facetas de las cosas en una sola imagen para que el espectador las una en su mente. Picasso y sus seguidores: Gris, Braque y otros, rompen con la perspectiva clásica usada desde el Renacimiento. Los temas de sus cuadros son sencillos: a menudo instrumentos como guitarras o violines, con cuyos volúmenes juegan.


Los abstractos

Es en Rusia donde nace la pintura no figurativa, conocida como abstracta. Kandinsky fue su creador. Kandinsky buscaba pintar cuadros sin otro objetivo que el de hacer una composición que, al igual que la música, moviese la sensibilidad del espectador sin tener por qué conocer su lenguaje. En sus obras es fundamental la espontaneidad, y así surgen una serie de líneas y trazos de colores puros, con un claro efecto visual. Su pintura crea ritmos, sonidos y sensaciones. Los colores tienen significado. El artista es una persona libre que se expresa, sin intentar plasmar el mundo real.

En Holanda, bajo la dirección de Pieter Mondrian, nace otro tipo de pintura abstracta. Pero esta no es espontánea, como la de Kandinsky. Mondrian, Delaunay y sus seguidores pretenden pintar un orden racional de la realidad. Así, sus cuadro son una serie de líneas perpendiculares que delimitan espacios llenos de colores planos. Su abstracción no es expresionista, como la de Kandinsky, sino racional. Los cuadros de Mondrian y sus discípulos influirán enormemente en la arquitectura de la época.

Los Dadá

Rompen con todo, lo rechazan todo y se sienten libres, hasta llegar a lo absurdo. Es un movimiento promovido por Tristan Tzara.

El surrealismo

Es un movimiento no sólo pictórico, sino literario. Deriva del simbolismo del siglo XVIII y XIX y pretende reflejar el mundo del subconsciente humano. El pensamiento de Freud fue muy influyente en este movimiento, así como la filosofía de Bergson. El mundo primitivo se ha vuelto complicado, pero hay un fondo humano que permanece: el subconsciente. Para transmitir el subconsciente, la pintura surrealista se vale de perspectivas imaginarias, temas simbólicos e ilógicos, oníricos y fabulosos. El máximo representante del surrealismo es Max Ernst. En España, destacan Dalí y, sobre todo, Miró, que llega a reducir sus cuadros a una serie de símbolos cuyo significado debe interpretar el vidente.




Comentarios